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Nuevas vacunas más seguras y eficaces

Vacunas fabricadas por biotecnología para prevenir enfermedades

Algunas de las vacunas actuales se producen mediante técnicas de ingeniería genética. Son más eficaces y seguras. Incluso se estudian vacunas comestibles.

 

 

Desde la década de 1980 se desarrollan vacunas mediante técnicas de ingeniería genética. La vacuna contra la hepatitis B fue el primer exponente de esta nueva generación de inoculantes. La investigación biotecnológica aplicada a la inmunización propone mejorar las vacunas tradicionales, aumentar la eficacia preventiva y encontrar nuevas vías de administración. Incluso, se ensayan vacunas comestibles.



Las vacunas y la prevención de enfermedades


Las vacunas, junto a la potabilización del agua y el uso del jabón, son fundamentales para la prevención y el control de las enfermedades infecciosas. Históricamente, las vacunas lograron detener el avance de la fiebre amarilla, la peste negra, la difteria, el tifus y la viruela, entre otras enfermedades que diezmaron poblaciones.


El descubrimiento de la vacunación, en el siglo XVII, estuvo ligado al ganado vacuno (de allí la "vacuna") de donde se extrajo el primer inoculante que probó ser efectivo contra la viruela. Actualmente los laboratorios utilizan componentes microscópicos, de virus y bacterias, para la producción de las vacunas.


El modo de acción de las vacunas consiste en inocular el agente causante de la enfermedad que se quiere combatir. Pero, previamente se lo modifica en el laboratorio de modo que quede inactivo. Al vacunar a una persona con el agente inactivo se evita la enfermedad, pero se estimula la reacción inmune que deja al cuerpo en alerta para evitar el desarrollo de la enfermedad ante futuras infecciones.



Producción de vacunas y seguridad


Si bien las vacunas que contienen el agente extraño resultan eficaces, presentan dificultades en el proceso de producción. Se requieren medidas muy estrictas para asegurar la completa inactivación del agente infeccioso y, además, implica el manejo en el laboratorio de microorganismos patógenos.


Esto cambió cuando se comprendió que no es necesaria la presencia de los microorganismos enteros para la inmunización. Alcanza con introducir en la vacuna solo los componentes específicos que despiertan las defensas del cuerpo.


Desde entonces, se comenzaron a fabricar las “vacunas de subunidades” que incluyen una fracción del microorganismo, en lugar del agente infeccioso completo. Las primeras vacunas de este tipo fueron contra el tétanos y la difteria.



Nuevas vacunas obtenidas por biotecnología


Si bien el diseño de las vacunas de subunidades representó un gran avance al evitar inocular microorganismos enteros, no solucionaba el inconveniente de cultivar microorganismos potencialmente peligrosos en el laboratorio.


Fue en la década de 1980, con el avance de la ingeniería genética y el conocimiento del ADN de virus y bacterias, que se empezaron a desarrollar las “vacunas recombinantes”. Surgía la nueva generación de vacunas biotecnológicas, y la vacuna contra la hepatitis B fue la primera en desarrollarse. La hepatitis B es una infección potencialmente mortal causada por el virus de la hepatitis B (VHB).


Según la Organización Mundial de la Salud “se calcula que en el mundo hay 2000 millones de personas infectadas por el VHB y más de 350 millones con infección hepática crónica”, informa la OMS. Además, indica que la vacuna contra la hepatitis B tiene una eficacia del 95% en la prevención de la enfermedad y sus consecuencias.


Originalmente, la vacuna contra la hepatitis B se fabricaba extrayendo de la sangre de los enfermos la subunidad del virus responsable de la infección. La vacuna era eficaz, pero no podía producirse en grandes cantidades debido a la escasez de donantes. La solución llegó con las vacunas recombinantes, o biotecnológicas.


La técnica de producción de la vacuna recombinante consiste en extraer del virus de la hepatitis B el gen que tiene la información para fabricar las partículas infecciosas. Ese fragmento de ADN viral se introduce dentro de levaduras. Al multiplicarse en el laboratorio, las levaduras modificadas genéticamente fabrican enormes cantidades de partículas virales de la hepatitis B, capaces de satisfacer la demanda mundial de vacunas.



Investigaciones científicas y nuevas vacunas


En la actualidad se están estudiando vacunas contra diferentes enfermedades, como la malaria, el herpes, el sida, el cólera y el dengue, entre otras, y se están mejorando vacunas tradicionales. Existen, además, otros desarrollos novedosos. Por ejemplo, el doctor Rudolf Valenta de la Universidad de Medicina de Viena, está usando las técnicas de ingeniería genética para crear una vacuna contra la alergia al polen, con resultados exitosos.


"Estos resultados podrían ser el puntapié inicial para el desarrollo de vacunas más efectivas para el tratamiento de las formas más comunes de alergia, e inclusive para la vacunación profiláctica”, señaló el investigador. Otra línea de investigación se orienta a encontrar nuevas vías de administración de vacunas. Una opción que está en desarrollo son las “vacunas comestibles”.



Vacunas comestibles, nuevas tendencia


La idea de las vacunas comestibles es desarrollar alimentos transgénicos que posean en su composición la sustancia que desencadena las defensas del cuerpo. Es decir que, al ingerir el alimento en la dosis indicada, se estaría incorporando la vacuna y previniendo la enfermedad.


Una ventaja de estas vacunas es que podrían administrarse en forma oral, lo que evitaría los molestos pinchazos. Además, podrían fabricarse localmente, utilizando los cultivos regionales. Esto permitiría el acceso masivo a la vacunación, incluso en zonas alejadas de centros sanitarios. La posibilidad de acceder a la vacunación es fundamental si se consideran los datos que aporta un estudio publicado en 2009 por la OMS, Vacunas e inmunización: situación mundial”.


Según este informe, si no se generaliza el uso de las vacunas en un promedio de más del 90% de la población mundial, hacia el año 2015 se sumarían por año más de dos millones de muertes de niños y niñas menores de cinco años. “A pesar de todo ello, el panorama general es de prudente optimismo, entusiasmo, energía y dedicación”, indica el estudio.


“La obtención de vacunas se encuentra en una fase dinámica y las vacunas llegan a un número cada vez mayor de personas”, expresa el documento y finaliza: “Hay muchos motivos para creer que la inmunización seguirá siendo durante mucho tiempo uno de los pilares fundamentales de la salud pública”.

 

Débora Frid, 2009 

 

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